Huertas escolares

Cada vez son más los centros escolares que se declinan por la gestión de una huerta propia donde sean los alumnos los que la trabajen. De este modo, se le dota de un carácter didáctico que se asemeja a cualquier otra materia impartida en las aulas


Cada vez son más los centros escolares que se declinan por la gestión de una huerta propia donde sean los alumnos los que la trabajen. De este modo, se le dota de un carácter didáctico que se asemeja a cualquier otra materia impartida en las aulas, con el detalle de que esta materia cuenta con una serie de conocimientos y prácticas transversales muy cercanas a las personas, lo que potencia su valor.

Las huertas escolares muestran los aspectos inherentes del mundo vegetal a los alumnos, pero es, además, un espacio donde trabajar materias y capacidades muy diferentes en un ámbito muy distinto que dota a la materia de un carácter más ameno e interesante que si se desarrollase dentro del aula. Dependiendo de la edad de los alumnos desarrolla la psicomotricidad, muestra colores, sabores, permite hacer cálculos matemáticos (sumas, multiplicaciones, áreas, volúmenes…), permite mostrar elementos relacionados con las ciencias (fisonomía vegetal, fauna asociada, evaporación, climatología…)…y, en definitiva, muchos otros aspectos que pueda  relacionar el profesorado con la huerta.